És Noticia

Diario Médico.com José Antonio Bengoechea

25.04.2012

Las perspectivas del tratamiento de la fibrosis quística siguen siendo limitadas, pero el autor se muestra convencido de que los esfuerzos en áreas de investigación como la terapia génica para corregir la mutación de CFTR, la posibilidad de utilizar bacteriófagos para tratar las infecciones que sufren los afectados o los programas de búsqueda de nuevas dianas terapéuticas permiten vislumbrar un futuro esperanzador

La fibrosis quística (FQ) es una de las llamadas enfermedades raras más comunes, con una incidencia de uno entre 5000 nacimientos. No existe cura para esta patología que afecta principalmente a los pulmones y al sistema digestivo. Es una enfermedad evolutiva con una esperanza de vida limitada, aunque en la actualidad el 40 por ciento de los enfermos alcanzan los 18 años. Desde el punto de vista molecular, es una patología genética autosómica recesiva causada por una mutación en un gen llamado regulador de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística (CFTR, por sus siglas en inglés). En los pulmones, donde la patología es más devastadora, la abundante mucosidad causa problemas respiratorios y se asocia a la colonización crónica por diversos patógenos bacterianos, los cuales, a su vez, causan un deterioro progresivo y permanente del parénquima pulmonar. El manejo y control de estas infecciones es muy complicado debido al alto grado de resistencia de los microorganismos frente a la mayoría de los antibióticos.

La desapasionada descripción anterior plantea un escenario desolador. Sin embargo, la realidad no es exactamente así y, desde la descripción de la enfermedad en los años 30, se ha recorrido un largo camino que ha permitido prácticamente doblar la esperanza de vida de los pacientes. Las razones son muchas, pero el diagnóstico temprano, la adecuada nutrición, la fisioterapia regular y un tratamiento antibiótico cada vez más adecuado han sido pilares fundamentales. A pesar de todo, el reto de la curación de la FQ sigue presente.

Conceptualmente, la terapia géncia para corregir la mutación de CFTR, así como el uso de células madre diferenciadas a células respiratorias, para reemplazar aquéllas deficientes en la producción de CFTR, se podrían considerar la nueva frontera que llevará a la curación. Confío en que este sea el caso, pero aún tardaremos en ver avances tangibles en esta área de investigación. Además, las implicaciones éticas de estas terapias complicarán más su implantación en la práctica clínica. En este sentido, no debemos desdeñar enfoques más tradicionales encaminados, por ejemplo, a contrarrestar la deficiencia de CFTR. Así, la FDA ha aprobado el uso de un fármaco que corrige el defecto CFTR asociado a una mutación concreta presente en aproximadamente el 4 por ciento de los pacientes con FQ.

Uno de los mayores retos es el control de las infecciones en la FQ. En esta área de trabajo también hay avances muy prometedores. Grupos de investigación canadienses han planteado la posibilidad del uso de bacteriófagos, virus que únicamente matan bacterias, para el tratamiento de las infecciones que sufren los pacientes. No se trata de un concepto revolucionario, pues la terapia con bacteriógrafos ya fue empleada tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial para evitar las infecciones en heridas abiertas. Por otra parte, investigadores polacos ya han proporcionado datos convincentes sobre el tratamiento de 550 casos de infecciones bacterianas supurativas. Se trataba en su mayor parte de casos crónicos y estaban implicadas bacterias multiresistentes a casi todo el arsenal de antibióticos disponible. Entre estos microorganismos se encuentran Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, dos de los patógenos más importantes asociados a la FQ. Por tanto, eciste una consistente aportación bibliográfica y experimental que avala que se continúe investigando el posible uso de los fagos como una esperanzadora alternativa terapéutica a los tratamientos actualmente disponibles.

En el Ciber de Enfermedades Respiratorias (Ciberes), el Programa Corporativo de Investigación en Nuevas Dianas Terapéuticas busca diseñar nuevas terapias para el tratamiento de las infecciones respiratorias basadas en un nuevo concepto: interferir con las interacciones específicas entre el microorganismo patógeno y nuestras células. Investigadores del CSIC, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Zaragoza, el Hospital Germans Trias i Pujol y la Fundación de Investigación Sanitaria Islas baleares han aunado sus esfuerzos para identificar factores de los patógenos, como Staphylococcus aureus y Pseudomonas aeruginosa, implicados en la infección, así como aquellas funciones celulares alteradas. Los primeros resultados ya han permitido identificar sistemas celulares que, potenciados, facilitan la eliminación de la infección en modelos preclínicos.

Sin ser exageradamente optimistas, el futuro es cada vez más prometedor para el tratamiento de la FQ. No obstante, es necesario redoblar los esfuerzos en investigación de excelencia para continuar avanzando hacia la cura de la FQ. Un reto ineludible es establecer un buen modelo animal realmente representativo de la FQ. que permitirá acelerar los estudios preclínicos. Pero también es necesaria una correcta estratificación de los pacientes para poder ofrecer el tratamiento más adecuado en cada caso. Hoy, más que nunca, es imprescindible el apoyo público y privado a la investigación en FQ.

 

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